Eran las 18:22. Benjamín Rollheiser marcaba su segundo gol y el estadio UNO era una fiesta. Estudiantes estaba humillando a Belgrano y era un sábado de lujo. La defensa no pasó sobresaltos y Eduardo Domínguez estaba contento. Sin embargo, entre los 30 mil presentes había un hombre preocupado: Aníbal Iaconis. ¿Quién? El papá de Delfina.
Delfina tiene 10 años y el sábado fue su primera vez en la cancha del Pincha. No llegó a vivir la época gloriosa de la Copa Libertadores 2009 o el torneo local 2010, pero su papá se encargó de pasarle el amor por los colores. Tanto amor, que se perdió entre los hinchas tras el segundo gol de Rollheiser.
"Su atención, por favor. Delfina Iaconis, tu papá te espera en los servicios de calle 57". Eso se escuchó a las 18:33, por primera vez. La voz del estadio acaparó la atención de los hinchas, siendo también la primera vez que estaba en búsqueda alguien en el renovado Hirschi. ¡Seis llamados hubo! El nombre Delfina quedó sonando entre las cuatro tribunas, y tras el 4-0 se habló más de ella que de la goleada.
Fueron 20 minutos de tensión y preocupación para Anibal -¡ni pensar para la madre de Delfina!-, pero inolvidables para ella y toda la hinchada. Mientras él pensaba que estaría triste y desorientada, Delfina estaba en medio de la barrabrava, subiendo historias a Instagram y viviendo su fiesta. Y hubo un comentario -irónico- que le gustó: “‘Para que terminemos 4-0, perdete siempre, ja'”.
Dejó de verla cuando tropezó con un escalón; ella se quedó con uno de los amigos del padre pero él no la veía. "Cuando entramos de nuevo para ver el segundo tiempo todo el mundo nos saludaba", le indicó a FM Cielo. “Su primera reacción fue abrazarme, llorar y decirme ‘gracias, pa’”. Y al parecer, él se perdió: “Papi te perdiste, ¿qué pasó?”.
A días de hacerse famosa, Delfina ya recibió una camiseta firmada por los jugadores. Sus cuatro hermanos y la madre recibieron mensajes desde el sábado. Revolucionó a la hinchada y sobre todo en su barrio, el Barrio Aeropuerto. La frase ‘yendo al pinchar’ ya es viral.
El "Estudió, Estudió" le sumó una característica más al famoso grito de guerra: no solo para festejos por goles o jugadores que van a trabar con la cabeza, sino también para celebrar que encontraron a un nene o nena perdida.